Las directrices de la Organización Mundial de la Salud sobre actividad física y comportamiento sedentario ofrecen recomendaciones de salud pública basadas en la evidencia para personas de todas las etapas de la vida, incluidos niños, adolescentes, adultos, personas mayores, mujeres embarazadas y posparto, y personas con enfermedades crónicas o discapacidades. Este recurso detalla la frecuencia, intensidad y duración de la actividad física necesaria para lograr beneficios sustanciales para la salud y mitigar riesgos, al tiempo que ofrece nuevas recomendaciones sobre las asociaciones entre el comportamiento sedentario y los resultados en salud.
La actividad física regular se presenta como un factor crucial para prevenir y gestionar condiciones como las enfermedades cardíacas, la diabetes tipo 2 y el cáncer, y contribuye a la reducción de los síntomas de depresión y ansiedad, junto con una mejora de la función cognitiva. Las directrices enfatizan que cualquier cantidad de actividad física es beneficiosa, ya que más actividad produce mejores resultados para la salud, y subrayan la importancia de incorporar tanto ejercicios aeróbicos como de fortalecimiento muscular. Esta guía ofrece un marco claro para transformar hábitos diarios, reducir el tiempo de sedentario y fomentar un estilo de vida más activo para mejoras duraderas en la salud.