Angels & Demons
de Dan Brown
7.92 / 10 3,5 M valoraciones
- Idioma
- Inglés
- Publicación
- 2019
- Editorial
- Simon and Schuster
- Páginas
- 736
- ISBN
- 9781982122362
Cuando un físico es encontrado muerto en un centro de investigación suizo, un símbolo críptico grabado en su pecho apunta a una verdad inimaginable: el resurgimiento de los Illuminati, una antigua hermandad secreta. La legendaria organización ha salido a la luz para ejecutar la fase final de su centenaria venganza contra su enemigo acérrimo, la Iglesia Católica. En el corazón del Vaticano, una lata de antimateria robada es ahora una bomba de relojería imparable, que detonará durante el sagrado cónclave papal.
El simbólogo de Harvard Robert Langdon es convocado a Roma para ayudar a descifrar la amenaza. Junto con Vittoria Vetra, una brillante científica italiana, se embarca en una búsqueda desesperada a través de criptas selladas, peligrosas catacumbas y catedrales desiertas. Siguiendo una estela de símbolos antiguos de 400 años de antigüedad, Langdon y Vetra corren contrarreloj para localizar la guarida olvidada de los Illuminati y salvar a la Ciudad del Vaticano de la devastación total. Este explosivo thriller internacional explora el volátil conflicto entre la ciencia y la religión, en el que salen a la luz oscuras verdades y el destino de una institución pende de un hilo.
El simbólogo de Harvard Robert Langdon es convocado a Roma para ayudar a descifrar la amenaza. Junto con Vittoria Vetra, una brillante científica italiana, se embarca en una búsqueda desesperada a través de criptas selladas, peligrosas catacumbas y catedrales desiertas. Siguiendo una estela de símbolos antiguos de 400 años de antigüedad, Langdon y Vetra corren contrarreloj para localizar la guarida olvidada de los Illuminati y salvar a la Ciudad del Vaticano de la devastación total. Este explosivo thriller internacional explora el volátil conflicto entre la ciencia y la religión, en el que salen a la luz oscuras verdades y el destino de una institución pende de un hilo.
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Edición original
Angeli E DemoniPublicado originalmente en 1900 Italiano European Schoolbooks
Otras ediciones (121)
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En las profundidades estériles y bajo cero de un centro de investigación suizo, hay un símbolo grabado en el pecho de un físico asesinado: una marca perfecta y simétrica que se lee igual hacia delante y hacia atrás. Cuando Robert Langdon, simbólogo de Harvard, es despertado por una llamada del director del laboratorio, Maximilian Kohler, no puede creer lo que ve. La marca es un ambigrama de la palabra "Illuminati", un nombre susurrado sólo en los rincones más oscuros de la historia: una legendaria sociedad secreta de científicos y librepensadores que juraron venganza eterna contra la Iglesia católica. Langdon siempre ha creído que se extinguieron hace tiempo, pero la prueba de su resurgimiento yace enfriándose en la carne de un muerto. Es trasladado en avión al CERN, donde conoce a Vittoria Vetra, la brillante y afligida hija del físico. Juntos descubren una verdad mucho más aterradora: el asesino también ha robado un bote de antimateria, una sustancia de un poder inimaginable. Una sola gota, ahora contenida en una trampa magnética portátil, es una bomba de relojería preparada para aniquilar a su objetivo a medianoche.
Su viaje les lleva al corazón de los dominios del enemigo: Ciudad del Vaticano. Llegan a una ciudad sumida en el caos. El Papa ha muerto recientemente y, bajo la magnífica cúpula de Miguel Ángel, el Colegio Cardenalicio se ha reunido en Cónclave para elegir a su sucesor. La antigua ciudad es un remolino de tradición, fe y atención mediática mundial, todo ello, sin saberlo, encima de una bomba. Mientras Langdon y Vittoria intentan advertir al rígido jefe de seguridad del Vaticano, el comandante Olivetti, llega un mensaje escalofriante. Los Illuminati no sólo han escondido la antimateria, sino que también han secuestrado a los cuatro *preferiti*, los cardenales favoritos para convertirse en el próximo Papa. Uno de ellos será ejecutado públicamente cada hora, a partir de las 8 de la tarde, y sacrificado en los "altares de la ciencia" dispersos por Roma.
Comienza una caza desesperada. Guiados por un críptico verso de 400 años de antigüedad, Langdon y Vittoria corren por las sagradas calles e iglesias de Roma, siguiendo el olvidado Camino de la Iluminación. Pero siempre van un paso por detrás. En el primer altar, en la capilla Chigi, que parece una tumba, encuentran al primer cardenal enterrado vivo, con la boca llena de tierra y la marca de "Tierra" grabada en el pecho. Una hora más tarde, en la plaza de San Pedro, barrida por el viento, el segundo cardenal muere ante una multitud horrorizada, con los pulmones perforados y la marca de "Aire" marcándole como el segundo sacrificio. El asesino, un sombrío Hassassin, sigue siendo escurridizo, un fantasma que se mueve por la ciudad con brutal eficacia, siempre consciente de su persecución.
El camino les lleva hacia un peligro cada vez mayor. En la iglesia de Santa Maria della Vittoria, encuentran al tercer cardenal suspendido sobre una pira ardiente, quemándose lentamente hasta morir, marcado con la inscripción "Fuego". Allí, en medio de una lluvia de disparos, el comandante Olivetti es asesinado y Vittoria es secuestrada por los Hassassin. Ahora solo, alimentado por la adrenalina y la necesidad desesperada de salvarla, Langdon descifra la pista final. En la majestuosa Fuente de los Cuatro Ríos, el altar del "Agua", se enfrenta al asesino. Su batalla es una lucha brutal y frenética en la agitada piscina, que termina con Langdon arrastrando el cuerpo encadenado del último cardenal desde las profundidades y escapando a duras penas con su propia vida. Creyendo que el asesino se ha ahogado, Langdon se da cuenta del final del camino: la guarida sagrada de los Illuminati, el Castel Sant'Angelo, donde Vittoria está cautiva.
Dentro de la antigua fortaleza, Langdon encuentra a Vittoria atada pero viva. En un último y desesperado enfrentamiento, luchan juntos contra el Hassassin, haciéndole caer en picado desde las murallas del castillo. Pero su alivio dura poco. De vuelta en el Vaticano, una escena de espeluznante violencia se ha desarrollado en el estudio privado del Papa. Maximilian Kohler se ha enfrentado al Camarlengo, el joven sacerdote temporalmente a cargo del Vaticano. Al irrumpir la Guardia Suiza, Kohler es abatido a tiros, pero no antes de que el Camarlengo caiga al suelo, con la sotana desgarrada para revelar la quinta y última marca -el legendario Diamante Illuminati- clavado en su pecho. Los guardias, creyendo que Kohler y su cómplice, el capitán Rocher, son los autores intelectuales de los Illuminati, los matan a ambos. El Camerlengo, convertido en héroe y mártir, ha sobrevivido.
A pocos minutos de la medianoche, la antimateria permanece oculta. En un momento de lo que parece ser inspiración divina, el Camerlengo herido declara que Dios le ha hablado. Los conduce a todos en una frenética carrera hacia las oscuras catacumbas bajo la Basílica de San Pedro, hasta la mismísima tumba de San Pedro. Allí, descansando sobre el antiguo sarcófago, se encuentra el frasco, con su cuenta atrás digital brillando ominosamente. La multitud que se agolpa en la plaza observa el milagro a través de pantallas gigantes. Cogiendo la bomba, el Camerlengo anuncia que sólo hay una forma de salvar el Vaticano.
Corre hacia el helicóptero que le espera y Langdon se une a él en un último y desesperado esfuerzo. Ascienden hacia el cielo nocturno, una pequeña cápsula de luz que se eleva cada vez más sobre la ciudad. A medida que transcurren los últimos segundos, el Camerlengo da su bendición a Langdon y salta del helicóptero con el único paracaídas. Solo, Langdon se precipita hacia el cielo mientras un nuevo sol nace sobre Roma: una esfera de luz silenciosa y cegadora que consume la oscuridad antes de desplomarse de nuevo en la nada.
El mundo cree haber presenciado un milagro. El Camarlengo, aparentemente llevado a un lugar seguro por los ángeles, aparece en el balcón de San Pedro, aclamado como el salvador elegido por Dios. Langdon también ha sobrevivido milagrosamente, habiendo utilizado una lona de ventana como paracaídas improvisado para aterrizar en el río Tíber. Pero en su bolsillo hay una cámara de vídeo en miniatura, que el moribundo Maximilian Kohler le puso en la mano. La grabación revela la horrible verdad. El Camerlengo era el cerebro, Janus. Él orquestó toda la conspiración, contratando a los Hassassin, fingiendo el regreso de los Illuminati, y marcándose a sí mismo para crear un falso enemigo y un falso milagro, todo para reunir al mundo bajo una fe revitalizada e impulsada por el miedo.
En el devastador enfrentamiento final dentro de la Capilla Sixtina, el Camarlengo confiesa su cruzada contra la invasión de la fe por parte de la ciencia. Revela que asesinó al difunto Papa por abrazar la ciencia, un pecado que se hizo imperdonable cuando el Papa le confió su secreto más profundo: décadas atrás, mediante inseminación artificial, había engendrado un hijo. A medida que el peso de sus propias palabras le aplasta, se revela la verdad final. El hijo oculto del Papa, producto de la ciencia que tanto despreciaba, no era otro que el propio Camerlengo. Destrozado por la revelación de que ha matado a su propio padre, el Camerlengo sale al balcón ante la multitud que lo adora, se rocía con aceite y se prende fuego a sí mismo, un último y terrible sacrificio. En el tranquilo amanecer que sigue, los cardenales eligen a un nuevo y sabio Papa, y mientras Roma comienza a sanar, Robert Langdon y Vittoria Vetra encuentran consuelo en su mutua compañía, sus vidas unidas para siempre por la noche de ángeles y demonios.
Su viaje les lleva al corazón de los dominios del enemigo: Ciudad del Vaticano. Llegan a una ciudad sumida en el caos. El Papa ha muerto recientemente y, bajo la magnífica cúpula de Miguel Ángel, el Colegio Cardenalicio se ha reunido en Cónclave para elegir a su sucesor. La antigua ciudad es un remolino de tradición, fe y atención mediática mundial, todo ello, sin saberlo, encima de una bomba. Mientras Langdon y Vittoria intentan advertir al rígido jefe de seguridad del Vaticano, el comandante Olivetti, llega un mensaje escalofriante. Los Illuminati no sólo han escondido la antimateria, sino que también han secuestrado a los cuatro *preferiti*, los cardenales favoritos para convertirse en el próximo Papa. Uno de ellos será ejecutado públicamente cada hora, a partir de las 8 de la tarde, y sacrificado en los "altares de la ciencia" dispersos por Roma.
Comienza una caza desesperada. Guiados por un críptico verso de 400 años de antigüedad, Langdon y Vittoria corren por las sagradas calles e iglesias de Roma, siguiendo el olvidado Camino de la Iluminación. Pero siempre van un paso por detrás. En el primer altar, en la capilla Chigi, que parece una tumba, encuentran al primer cardenal enterrado vivo, con la boca llena de tierra y la marca de "Tierra" grabada en el pecho. Una hora más tarde, en la plaza de San Pedro, barrida por el viento, el segundo cardenal muere ante una multitud horrorizada, con los pulmones perforados y la marca de "Aire" marcándole como el segundo sacrificio. El asesino, un sombrío Hassassin, sigue siendo escurridizo, un fantasma que se mueve por la ciudad con brutal eficacia, siempre consciente de su persecución.
El camino les lleva hacia un peligro cada vez mayor. En la iglesia de Santa Maria della Vittoria, encuentran al tercer cardenal suspendido sobre una pira ardiente, quemándose lentamente hasta morir, marcado con la inscripción "Fuego". Allí, en medio de una lluvia de disparos, el comandante Olivetti es asesinado y Vittoria es secuestrada por los Hassassin. Ahora solo, alimentado por la adrenalina y la necesidad desesperada de salvarla, Langdon descifra la pista final. En la majestuosa Fuente de los Cuatro Ríos, el altar del "Agua", se enfrenta al asesino. Su batalla es una lucha brutal y frenética en la agitada piscina, que termina con Langdon arrastrando el cuerpo encadenado del último cardenal desde las profundidades y escapando a duras penas con su propia vida. Creyendo que el asesino se ha ahogado, Langdon se da cuenta del final del camino: la guarida sagrada de los Illuminati, el Castel Sant'Angelo, donde Vittoria está cautiva.
Dentro de la antigua fortaleza, Langdon encuentra a Vittoria atada pero viva. En un último y desesperado enfrentamiento, luchan juntos contra el Hassassin, haciéndole caer en picado desde las murallas del castillo. Pero su alivio dura poco. De vuelta en el Vaticano, una escena de espeluznante violencia se ha desarrollado en el estudio privado del Papa. Maximilian Kohler se ha enfrentado al Camarlengo, el joven sacerdote temporalmente a cargo del Vaticano. Al irrumpir la Guardia Suiza, Kohler es abatido a tiros, pero no antes de que el Camarlengo caiga al suelo, con la sotana desgarrada para revelar la quinta y última marca -el legendario Diamante Illuminati- clavado en su pecho. Los guardias, creyendo que Kohler y su cómplice, el capitán Rocher, son los autores intelectuales de los Illuminati, los matan a ambos. El Camerlengo, convertido en héroe y mártir, ha sobrevivido.
A pocos minutos de la medianoche, la antimateria permanece oculta. En un momento de lo que parece ser inspiración divina, el Camerlengo herido declara que Dios le ha hablado. Los conduce a todos en una frenética carrera hacia las oscuras catacumbas bajo la Basílica de San Pedro, hasta la mismísima tumba de San Pedro. Allí, descansando sobre el antiguo sarcófago, se encuentra el frasco, con su cuenta atrás digital brillando ominosamente. La multitud que se agolpa en la plaza observa el milagro a través de pantallas gigantes. Cogiendo la bomba, el Camerlengo anuncia que sólo hay una forma de salvar el Vaticano.
Corre hacia el helicóptero que le espera y Langdon se une a él en un último y desesperado esfuerzo. Ascienden hacia el cielo nocturno, una pequeña cápsula de luz que se eleva cada vez más sobre la ciudad. A medida que transcurren los últimos segundos, el Camerlengo da su bendición a Langdon y salta del helicóptero con el único paracaídas. Solo, Langdon se precipita hacia el cielo mientras un nuevo sol nace sobre Roma: una esfera de luz silenciosa y cegadora que consume la oscuridad antes de desplomarse de nuevo en la nada.
El mundo cree haber presenciado un milagro. El Camarlengo, aparentemente llevado a un lugar seguro por los ángeles, aparece en el balcón de San Pedro, aclamado como el salvador elegido por Dios. Langdon también ha sobrevivido milagrosamente, habiendo utilizado una lona de ventana como paracaídas improvisado para aterrizar en el río Tíber. Pero en su bolsillo hay una cámara de vídeo en miniatura, que el moribundo Maximilian Kohler le puso en la mano. La grabación revela la horrible verdad. El Camerlengo era el cerebro, Janus. Él orquestó toda la conspiración, contratando a los Hassassin, fingiendo el regreso de los Illuminati, y marcándose a sí mismo para crear un falso enemigo y un falso milagro, todo para reunir al mundo bajo una fe revitalizada e impulsada por el miedo.
En el devastador enfrentamiento final dentro de la Capilla Sixtina, el Camarlengo confiesa su cruzada contra la invasión de la fe por parte de la ciencia. Revela que asesinó al difunto Papa por abrazar la ciencia, un pecado que se hizo imperdonable cuando el Papa le confió su secreto más profundo: décadas atrás, mediante inseminación artificial, había engendrado un hijo. A medida que el peso de sus propias palabras le aplasta, se revela la verdad final. El hijo oculto del Papa, producto de la ciencia que tanto despreciaba, no era otro que el propio Camerlengo. Destrozado por la revelación de que ha matado a su propio padre, el Camerlengo sale al balcón ante la multitud que lo adora, se rocía con aceite y se prende fuego a sí mismo, un último y terrible sacrificio. En el tranquilo amanecer que sigue, los cardenales eligen a un nuevo y sabio Papa, y mientras Roma comienza a sanar, Robert Langdon y Vittoria Vetra encuentran consuelo en su mutua compañía, sus vidas unidas para siempre por la noche de ángeles y demonios.
Lo que dicen otros lectores
Lo bueno
Este libro es ampliamente aclamado como un thriller apasionante y de ritmo rápido, elogiado por su capacidad para mantener al lector enganchado y pasando las páginas hasta altas horas de la noche. Los críticos suelen elogiar su intrincada trama, que entrelaza con maestría misterios históricos, conceptos científicos y temas religiosos. Las vívidas descripciones de lugares europeos emblemáticos, en particular la Ciudad del Vaticano y Roma, se mencionan con frecuencia como un punto destacado, haciendo que los lectores se sientan como en un tour virtual. El protagonista, Robert Langdon, es generalmente considerado un personaje fascinante e inteligente, cuyo viaje a través de símbolos antiguos y sociedades secretas impulsa la intensa narrativa. Muchos encontraron el debate subyacente entre ciencia y religión estimulante, apreciando la forma en que se explora sin prejuicios manifiestos. El uso constante de finales de suspense al final de los capítulos, junto con la singularidad de que toda la historia se desarrolle en un solo día, contribuye a su carácter adictivo.
Lo malo
Sin embargo, el libro también recibe importantes críticas, especialmente en relación con su estilo de escritura y la precisión fáctica. Algunos críticos describen la prosa como trillada, cursi o excesivamente dramática, lo que resulta en una lectura "tan mala que es buena" o incluso "de mala calidad" para algunos. Una queja recurrente es la aparente falta de investigación meticulosa, y los críticos señalan numerosas inexactitudes o anacronismos históricos, científicos y arquitectónicos. La trama, aunque emocionante, a veces se considera extravagante, formulista y plagada de inconsistencias lógicas o importantes lagunas argumentales. El desarrollo de los personajes a veces resulta flojo para algunos, y la inteligencia del protagonista se cuestiona cuando pasa por alto lo que parecen ser pistas obvias. La representación que el libro hace de las instituciones religiosas, en particular de la Iglesia Católica, ha sido un punto polémico, ya que algunos lectores la consideran prejuiciosa o basada en propaganda anticatólica.
En resumen
En conclusión, este es un libro altamente polarizante, a menudo descrito como una novela cinematográfica que te engancha y que prioriza la emoción y el suspense sobre la fineza literaria o la precisión fáctica. Es ideal para quienes disfrutan de una aventura implacable y llena de acción con un fuerte sentido de urgencia, con acertijos históricos y científicos. Quienes aprecian una narrativa emocionante de búsqueda del tesoro, no les importa cierta libertad artística con los hechos y buscan una lectura evasiva, probablemente la encontrarán muy entretenida. Sin embargo, quienes buscan un profundo mérito literario, una rigurosa precisión histórica o una exploración matizada de temas religiosos podrían verse frustrados por sus aparentes deficiencias.
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