Between Perception and Action
de Bence Nanay
7.7 / 10 13 valoraciones
- Idioma
- Inglés
- Publicación
- 2013
- Editorial
- Oxford University Press
- ISBN
- 9781306194648
¿Cómo se traduce la información sensorial en una acción intencionada? Between Perception and Action, de Bence Nanay, introduce el concepto de "representaciones pragmáticas" para salvar esta brecha fundamental en la comprensión de la mente. Estos estados perceptivos, que representan propiedades necesarias para el éxito de la acción, constituyen el vínculo esencial entre lo que percibimos y lo que hacemos.
Este trabajo desintelectualiza la producción de las acciones humanas, sugiriendo que una parte significativa de nuestras acciones, al igual que las de los animales no humanos, están guiadas por estos estados perceptivos directos más que por complejas actitudes proposicionales. Al establecer este marco, el libro reevalúa cuestiones de larga data en la filosofía de la percepción y la acción, así como en la psicología y la ciencia cognitiva, ofreciendo una nueva perspectiva sobre los intrincados mecanismos que subyacen a nuestra vida mental y nuestro comportamiento.
Este trabajo desintelectualiza la producción de las acciones humanas, sugiriendo que una parte significativa de nuestras acciones, al igual que las de los animales no humanos, están guiadas por estos estados perceptivos directos más que por complejas actitudes proposicionales. Al establecer este marco, el libro reevalúa cuestiones de larga data en la filosofía de la percepción y la acción, así como en la psicología y la ciencia cognitiva, ofreciendo una nueva perspectiva sobre los intrincados mecanismos que subyacen a nuestra vida mental y nuestro comportamiento.
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Edición original
Between Perception and ActionPublicado originalmente en 2013 Inglés OUP Oxford
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¿Qué media el fugaz instante entre ver una manzana y extender la mano para cogerla? Esta pregunta fundamental, esencial para comprender la mente, revela un mecanismo profundo y a menudo pasado por alto. Se argumenta que la gran mayoría de nuestras acciones, desde las más simples hasta las aparentemente complejas, no nacen de intrincadas redes de creencias y deseos, sino que surgen directamente de una forma de percepción más primitiva, pero increíblemente sofisticada.
Imagina atarte los cordones de los zapatos o coger una taza. Estos actos cotidianos, a menudo realizados sin deliberación consciente, están guiados por lo que se denomina "representaciones pragmáticas". No se trata de pensamientos abstractos ni intenciones razonadas, sino de estados perceptivos inmediatos que representan activamente las propiedades de los objetos relevantes para la interacción. Cuando ves la manzana, tu sistema visual no solo registra su color rojo o redondo; también registra simultáneamente su tamaño en relación con tu mano, su distancia, su facilidad de agarre: todas las "propiedades de la acción" cruciales para alcanzarla con éxito. Estos son los componentes cognitivos que preceden y posibilitan nuestras acciones.
Esta perspectiva sugiere una "desintelectualización" de la acción, proponiendo que nuestras mentes, al igual que las de los bebés y los animales no humanos, están orientadas principalmente a la interacción exitosa con el mundo a través de la guía perceptual directa. La visión tradicional, que sitúa actitudes proposicionales sofisticadas como las creencias y los deseos como los impulsores predeterminados de la acción intencional, suele ser inadecuada. En cambio, muchas de nuestras acciones se basan en estos estados perceptuales más básicos, orientados a la acción.
Las representaciones pragmáticas son estados perceptuales genuinos que surgen directamente de la información sensorial. No son simplemente una adición opcional a la percepción, sino que se argumenta que son antecedentes necesarios para la mayoría de las acciones "básicas": aquellos movimientos fundamentales que no se componen de otras acciones. Por ejemplo, el zumbido de un mosquito no solo se oye; se representa pragmáticamente de una manera que facilita el movimiento de aplastamiento, lo que demuestra su naturaleza multimodal, que se extiende más allá de la mera visión.
El marco se expande entonces más allá de la percepción inmediata para considerar cómo nuestras mentes cierran la brecha incluso cuando no hay información sensorial directa. Esto introduce el concepto de "imaginación mental pragmática". Esta forma cuasiperceptual de imaginería mental, que se diferencia de la percepción directa principalmente en la determinación de su contenido, nos permite atribuir propiedades relevantes para la acción incluso cuando un objeto no está físicamente presente. Ofrece explicaciones convincentes para fenómenos como las acciones simuladas o las actividades semiautomáticas, a menudo irracionales, que configuran nuestra vida cotidiana.
Además, la comprensión de la percepción orientada a la acción se extiende a cómo comprendemos los movimientos e intenciones de los demás a través de la "percepción vicaria". En este caso, se perciben propiedades relativas a las posibles acciones de otro agente. Esta noción ofrece una perspectiva poderosa a través de la cual reexaminar preguntas de larga data sobre cómo los bebés y los animales desarrollan la comprensión de otras mentes, lo que sugiere que esta compleja cognición social podría tener sus raíces en estas capacidades sensoriomotoras compartidas.
Aceptar esta comprensión de las representaciones pragmáticas redefine fundamentalmente los debates tanto en la filosofía de la percepción como en la filosofía de la acción. Desafía el predominio de la psicología de creencias y deseos y ofrece una alternativa convincente que fundamenta habilidades cognitivas sofisticadas, como la planificación de acciones y la comprensión interpersonal, en las funciones inmediatas de la percepción que guían la acción. Proporciona un marco sólido e interdisciplinario para explorar la compleja relación entre lo que vemos, lo que imaginamos y lo que finalmente hacemos en el mundo.
Imagina atarte los cordones de los zapatos o coger una taza. Estos actos cotidianos, a menudo realizados sin deliberación consciente, están guiados por lo que se denomina "representaciones pragmáticas". No se trata de pensamientos abstractos ni intenciones razonadas, sino de estados perceptivos inmediatos que representan activamente las propiedades de los objetos relevantes para la interacción. Cuando ves la manzana, tu sistema visual no solo registra su color rojo o redondo; también registra simultáneamente su tamaño en relación con tu mano, su distancia, su facilidad de agarre: todas las "propiedades de la acción" cruciales para alcanzarla con éxito. Estos son los componentes cognitivos que preceden y posibilitan nuestras acciones.
Esta perspectiva sugiere una "desintelectualización" de la acción, proponiendo que nuestras mentes, al igual que las de los bebés y los animales no humanos, están orientadas principalmente a la interacción exitosa con el mundo a través de la guía perceptual directa. La visión tradicional, que sitúa actitudes proposicionales sofisticadas como las creencias y los deseos como los impulsores predeterminados de la acción intencional, suele ser inadecuada. En cambio, muchas de nuestras acciones se basan en estos estados perceptuales más básicos, orientados a la acción.
Las representaciones pragmáticas son estados perceptuales genuinos que surgen directamente de la información sensorial. No son simplemente una adición opcional a la percepción, sino que se argumenta que son antecedentes necesarios para la mayoría de las acciones "básicas": aquellos movimientos fundamentales que no se componen de otras acciones. Por ejemplo, el zumbido de un mosquito no solo se oye; se representa pragmáticamente de una manera que facilita el movimiento de aplastamiento, lo que demuestra su naturaleza multimodal, que se extiende más allá de la mera visión.
El marco se expande entonces más allá de la percepción inmediata para considerar cómo nuestras mentes cierran la brecha incluso cuando no hay información sensorial directa. Esto introduce el concepto de "imaginación mental pragmática". Esta forma cuasiperceptual de imaginería mental, que se diferencia de la percepción directa principalmente en la determinación de su contenido, nos permite atribuir propiedades relevantes para la acción incluso cuando un objeto no está físicamente presente. Ofrece explicaciones convincentes para fenómenos como las acciones simuladas o las actividades semiautomáticas, a menudo irracionales, que configuran nuestra vida cotidiana.
Además, la comprensión de la percepción orientada a la acción se extiende a cómo comprendemos los movimientos e intenciones de los demás a través de la "percepción vicaria". En este caso, se perciben propiedades relativas a las posibles acciones de otro agente. Esta noción ofrece una perspectiva poderosa a través de la cual reexaminar preguntas de larga data sobre cómo los bebés y los animales desarrollan la comprensión de otras mentes, lo que sugiere que esta compleja cognición social podría tener sus raíces en estas capacidades sensoriomotoras compartidas.
Aceptar esta comprensión de las representaciones pragmáticas redefine fundamentalmente los debates tanto en la filosofía de la percepción como en la filosofía de la acción. Desafía el predominio de la psicología de creencias y deseos y ofrece una alternativa convincente que fundamenta habilidades cognitivas sofisticadas, como la planificación de acciones y la comprensión interpersonal, en las funciones inmediatas de la percepción que guían la acción. Proporciona un marco sólido e interdisciplinario para explorar la compleja relación entre lo que vemos, lo que imaginamos y lo que finalmente hacemos en el mundo.
Lo que dicen otros lectores
Lo bueno
El libro presenta conceptos teóricos interesantes, en particular la «representación pragmática» y su «componente conativo». La representación pragmática se presenta como un conjunto de características relacionadas con la acción asociadas a un objeto, que forman los antecedentes mentales inmediatos de la acción. El componente conativo se describe como el elemento que motiva a un individuo a actuar.
Lo malo
Sin embargo, el crítico expresa importantes reservas sobre la originalidad y profundidad de estos conceptos. Se considera que los argumentos del autor para distinguir las representaciones pragmáticas del procesamiento de la vía dorsal se basan en malentendidos y contradicciones. El revisor sostiene que las características que componen las representaciones pragmáticas, como la distancia, el tamaño y la forma, junto con las características semánticas relevantes para la tarea, ya están bien explicadas en las teorías de doble vía existentes, lo que sugiere que el libro no ofrece ideas novedosas en este ámbito. Además, aunque el componente conativo era de especial interés, según se informa, el libro no profundiza en el análisis de este aspecto.
En resumen
En última instancia, el revisor concluye que el libro no aporta una nueva perspectiva a la comprensión de las interacciones sensoriomotoras. Basándose en esta única reseña, los lectores que busquen un marco teórico novedoso o ideas innovadoras sobre la dinámica de la percepción y la acción pueden encontrar el libro insuficiente. Puede que sea más adecuado para aquellos interesados en una introducción a los conceptos de representación pragmática y componente conativo, incluso si se cuestiona su novedosa contribución.
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