The Girl on the Train
7.92 / 10 3,4 M valoraciones
- Idioma
- Inglés
- Publicación
- 2022
- Editorial
- Bloomsbury Academic
- Páginas
- 96
- ISBN
- 9781350267725
Cada mañana, Rachel Watson toma el mismo tren de cercanías y observa las vidas que se desarrollan en las casas a lo largo de la vía. Se fija en una pareja aparentemente perfecta a la que apoda Jess y Jason, cuya existencia idílica imagina que es todo lo que su propia vida perdida fue en su día. Su rutina diaria, vista desde su ventana, le ofrece un breve escape de sus propias luchas con el divorcio y el alcoholismo.
Sin embargo, una mañana, Rachel es testigo de algo impactante en su jardín, un momento fugaz que destroza su percepción de su mundo perfecto. Cuando la mujer a la que ella llama Jess, Megan Hipwell, es dada por desaparecida, Rachel se ve inextricablemente involucrada en la investigación, convencida de que lo que vio contiene una pista vital. Sin embargo, sus propios recuerdos fragmentados, borrosos por el alcohol, la convierten en una testigo poco fiable, lo que la lleva a cuestionarse no solo lo que sucedió, sino también la veracidad de sus propios recuerdos. Este thriller psicológico profundiza en la obsesión, la memoria y la agitación oculta bajo vidas aparentemente perfectas, manteniendo a los lectores en vilo hasta la revelación final.
Sin embargo, una mañana, Rachel es testigo de algo impactante en su jardín, un momento fugaz que destroza su percepción de su mundo perfecto. Cuando la mujer a la que ella llama Jess, Megan Hipwell, es dada por desaparecida, Rachel se ve inextricablemente involucrada en la investigación, convencida de que lo que vio contiene una pista vital. Sin embargo, sus propios recuerdos fragmentados, borrosos por el alcohol, la convierten en una testigo poco fiable, lo que la lleva a cuestionarse no solo lo que sucedió, sino también la veracidad de sus propios recuerdos. Este thriller psicológico profundiza en la obsesión, la memoria y la agitación oculta bajo vidas aparentemente perfectas, manteniendo a los lectores en vilo hasta la revelación final.
Temas
- Literature & Fiction
- Genre Fiction
- Mystery, Thriller & Suspense
- Thrillers & Suspense
- Suspense
- Subjects
- Literary
- Health, Fitness & Dieting
- Romance
- Women Sleuths
- Contemporary
- Crime
- Mental Health
- Humor
- Psychological
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Edición original
The Girl on the Train A NovelPublicado originalmente en 2015 Inglés Penguin
Otras ediciones (30)
Escuchar el resumen Resumen narrado
El traqueteo rítmico del tren se convirtió en un compañero constante, un tamborileo sordo para los días fragmentados de Rachel Watson. Cada mañana, miraba por la ventana, más allá de la confusión de árboles y casas, hasta que sus ojos se posaban en un tramo particular de casas en Witney. Allí, en el número 15, vivía una pareja a la que había bautizado como Jess y Jason; sus vidas, en su mente, eran un perfecto retablo de amor y satisfacción. Eran todo lo que había perdido: su hermosa casa, su amado esposo, el futuro idílico que se había derrumbado bajo el peso de su alcoholismo e infertilidad. A solo unas casas de distancia, en el número 23, residía su exmarido, Tom, con su nueva esposa, Anna, y su bebé, un doloroso y omnipresente recordatorio de sus propios fracasos.
Su viaje diario al trabajo, una farsa ante su compañera de piso de que aún tenía trabajo, tenía menos que ver con llegar a Londres y más con este ritual de observación. Las vidas de Jess y Jason, un bálsamo para su alma dolorida, le ofrecieron un escape fugaz del vacío que la agobiaba. Pero una mañana, la imagen perfecta se hizo añicos. Desde su posición privilegiada en el tren, Rachel vio a Jess en su terraza, abrazada a un hombre que, decididamente, no era Jason. Una oleada de indignación, una extraña mezcla de furia e intriga, la recorrió, perturbando la frágil paz que había construido en torno a su felicidad imaginaria.
Entonces llegó la noticia que desgarró su mundo cuidadosamente construido: Megan Hipwell, la mujer a la que conocía como Jess, había desaparecido. La fugaz imagen de Megan con otro hombre ardía en la mente de Rachel, una posible pista que nadie más poseía. A pesar de su propia memoria poco fiable, nublada por lagunas mentales inducidas por el alcohol, Rachel sintió una inexplicable atracción, una necesidad desesperada de involucrarse en la investigación. Recordó haber estado en Witney la noche en que Megan desapareció, una noche envuelta en una neblina de alcohol, que la dejó con moretones y una aterradora sensación de miedo, pero sin recuerdos claros.
La narrativa cambia entonces, ofreciendo atisbos de la tumultuosa existencia de Megan Hipwell, revelando a una mujer muy alejada de la figura serena que Rachel había observado. Megan estaba inquieta, agobiada por un pasado oscuro y una profunda insatisfacción con su vida aparentemente ordinaria con Scott. Buscó consuelo, o quizás escape, en una serie de aventuras, incluyendo una con su terapeuta, el Dr. Kamal Abdic, y otra, más peligrosa, con Tom, el exmarido de Rachel. Los capítulos de Megan, narrados en los meses previos a su desaparición, pintan la imagen de una mujer desmoronada, desesperada por algo que no podía identificar.
Cuando Rachel, impulsada por un potente cóctel de culpa, obsesión y un desesperado deseo de encontrar un propósito, comenzó a investigar, se vio envuelta en una maraña de engaños. Contactó con Scott, el desolado esposo de Megan, fingiendo conocerla y ofreciendo sus observaciones fragmentadas y poco fiables a la policía, que la descartó como una fantasiosa alcohólica. Sin embargo, a cada paso, fragmentos de su propio recuerdo de la noche en que Megan desapareció comenzaron a aflorar, dolorosos y perturbadores. Empezó a cuestionar no solo los secretos de Megan, sino también las verdades que albergaba sobre su propio pasado, en particular su matrimonio con Tom.
Anna, la nueva esposa de Tom, también presta su voz, ofreciendo una tercera perspectiva. Su narración revela su ansiedad por la persistente presencia de Rachel, su frustración por la incapacidad de Tom para romper por completo los lazos con su exesposa y una creciente inquietud por el hombre con el que se casó. Ella ve a Rachel como una ex voluble e intrusiva, pero a medida que el misterio se profundiza, comienzan a aparecer grietas en la percepción que Anna tiene de su felicidad doméstica.
La investigación da giros inesperados, exponiendo capas de infidelidad, manipulación y secretos largamente enterrados. Los recuerdos borrosos de Rachel se agudizan poco a poco, revelando una verdad siniestra sobre Tom. Se hace escalofriantemente evidente que él es un maestro de la manipulación, alguien que manipulló a Rachel durante todo su matrimonio, sembrándole recuerdos falsos y haciéndole dudar de su propia cordura. Las lesiones que sufrió durante sus lagunas mentales, los incidentes que le dijeron que causó, no siempre fueron obra suya.
El clímax llega con una confrontación brutal, cuando Rachel, armada con una nueva claridad y fragmentos de memoria, confronta a Tom. La verdad sobre la muerte de Megan y la identidad de su asesino finalmente emerge, destrozando las ilusiones que habían mantenido cautivas sus vidas. Rachel, sumida en una nube de alcohol y autocompasión, encuentra una resolución escalofriante al comprender la profundidad de la depravación de Tom y hasta qué punto controlaba a quienes la rodeaban. En una lucha desesperada por la supervivencia, impulsadas por un feroz deseo de justicia, Rachel y Anna, antaño rivales, se unen contra el hombre que las ha tendido una red de mentiras.
Su viaje diario al trabajo, una farsa ante su compañera de piso de que aún tenía trabajo, tenía menos que ver con llegar a Londres y más con este ritual de observación. Las vidas de Jess y Jason, un bálsamo para su alma dolorida, le ofrecieron un escape fugaz del vacío que la agobiaba. Pero una mañana, la imagen perfecta se hizo añicos. Desde su posición privilegiada en el tren, Rachel vio a Jess en su terraza, abrazada a un hombre que, decididamente, no era Jason. Una oleada de indignación, una extraña mezcla de furia e intriga, la recorrió, perturbando la frágil paz que había construido en torno a su felicidad imaginaria.
Entonces llegó la noticia que desgarró su mundo cuidadosamente construido: Megan Hipwell, la mujer a la que conocía como Jess, había desaparecido. La fugaz imagen de Megan con otro hombre ardía en la mente de Rachel, una posible pista que nadie más poseía. A pesar de su propia memoria poco fiable, nublada por lagunas mentales inducidas por el alcohol, Rachel sintió una inexplicable atracción, una necesidad desesperada de involucrarse en la investigación. Recordó haber estado en Witney la noche en que Megan desapareció, una noche envuelta en una neblina de alcohol, que la dejó con moretones y una aterradora sensación de miedo, pero sin recuerdos claros.
La narrativa cambia entonces, ofreciendo atisbos de la tumultuosa existencia de Megan Hipwell, revelando a una mujer muy alejada de la figura serena que Rachel había observado. Megan estaba inquieta, agobiada por un pasado oscuro y una profunda insatisfacción con su vida aparentemente ordinaria con Scott. Buscó consuelo, o quizás escape, en una serie de aventuras, incluyendo una con su terapeuta, el Dr. Kamal Abdic, y otra, más peligrosa, con Tom, el exmarido de Rachel. Los capítulos de Megan, narrados en los meses previos a su desaparición, pintan la imagen de una mujer desmoronada, desesperada por algo que no podía identificar.
Cuando Rachel, impulsada por un potente cóctel de culpa, obsesión y un desesperado deseo de encontrar un propósito, comenzó a investigar, se vio envuelta en una maraña de engaños. Contactó con Scott, el desolado esposo de Megan, fingiendo conocerla y ofreciendo sus observaciones fragmentadas y poco fiables a la policía, que la descartó como una fantasiosa alcohólica. Sin embargo, a cada paso, fragmentos de su propio recuerdo de la noche en que Megan desapareció comenzaron a aflorar, dolorosos y perturbadores. Empezó a cuestionar no solo los secretos de Megan, sino también las verdades que albergaba sobre su propio pasado, en particular su matrimonio con Tom.
Anna, la nueva esposa de Tom, también presta su voz, ofreciendo una tercera perspectiva. Su narración revela su ansiedad por la persistente presencia de Rachel, su frustración por la incapacidad de Tom para romper por completo los lazos con su exesposa y una creciente inquietud por el hombre con el que se casó. Ella ve a Rachel como una ex voluble e intrusiva, pero a medida que el misterio se profundiza, comienzan a aparecer grietas en la percepción que Anna tiene de su felicidad doméstica.
La investigación da giros inesperados, exponiendo capas de infidelidad, manipulación y secretos largamente enterrados. Los recuerdos borrosos de Rachel se agudizan poco a poco, revelando una verdad siniestra sobre Tom. Se hace escalofriantemente evidente que él es un maestro de la manipulación, alguien que manipulló a Rachel durante todo su matrimonio, sembrándole recuerdos falsos y haciéndole dudar de su propia cordura. Las lesiones que sufrió durante sus lagunas mentales, los incidentes que le dijeron que causó, no siempre fueron obra suya.
El clímax llega con una confrontación brutal, cuando Rachel, armada con una nueva claridad y fragmentos de memoria, confronta a Tom. La verdad sobre la muerte de Megan y la identidad de su asesino finalmente emerge, destrozando las ilusiones que habían mantenido cautivas sus vidas. Rachel, sumida en una nube de alcohol y autocompasión, encuentra una resolución escalofriante al comprender la profundidad de la depravación de Tom y hasta qué punto controlaba a quienes la rodeaban. En una lucha desesperada por la supervivencia, impulsadas por un feroz deseo de justicia, Rachel y Anna, antaño rivales, se unen contra el hombre que las ha tendido una red de mentiras.
Lo que dicen otros lectores
Lo bueno
La chica del tren es muy elogiada por su narrativa cautivadora y trepidante, que sumerge a los lectores en un apasionante thriller psicológico. Muchos críticos la consideran una novela que se lee de un tirón, destacando su carácter adictivo y su capacidad para mantener la tensión a lo largo de toda la trama. El uso distintivo que hace la novela de narradores poco fiables, en particular el protagonista, se cita con frecuencia como uno de sus puntos fuertes, ya que crea intriga y mantiene a los lectores en vilo. Algunos lectores apreciaron los intrincados estudios de los personajes y la habilidad del autor para crear un misterio complejo con numerosas pistas falsas plausibles, lo que lo convierte en una experiencia apasionante y fascinante.
Lo malo
Sin embargo, el libro también ha recibido críticas importantes, especialmente en lo que respecta a sus personajes. Una opinión común es que muchos, si no todos, los personajes son desagradables, y algunos los encuentran patéticos, molestos o incluso caricaturescamente horribles. Varios críticos consideraron que los personajes femeninos, en particular, estaban mal desarrollados o definidos únicamente por sus relaciones con los hombres. Otra queja frecuente es la previsibilidad del giro argumental o del culpable principal, y algunos lectores afirman haber adivinado el final desde el principio. El ritmo también fue motivo de controversia; mientras que algunos lo encontraron rápido, otros describieron algunas secciones como lentas, repetitivas o tediosas, especialmente en lo que respecta a los recurrentes desmayos y las acciones ebrias de la protagonista, que algunos consideraron que se utilizaban de forma demasiado conveniente para avanzar en la trama.
En resumen
En general, «La chica del tren» es una lectura polarizante, alabada por muchos como un misterio emocionante y bien elaborado, pero criticada por otros por sus personajes antipáticos y sus elementos predecibles. Es probable que atraiga a los lectores que disfrutan de los thrillers psicológicos con narradores poco fiables y tramas intrincadas y llenas de suspense, incluso si los personajes tienen grandes defectos. Aquellos que dan prioridad a los personajes con los que se pueden identificar o que les resultan simpáticos, o a quienes no les gustan los recursos narrativos repetitivos, pueden encontrarla menos atractiva.
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