Desde el corazón mismo del pasado galés, surgió una magnífica colección, tejida con los hilos dispersos de antiguos manuscritos, que se presenta como un testimonio del espíritu perdurable y la rica herencia literaria de Gales. Esta monumental empresa, nacida de la ferviente dedicación de Owen Jones, conocido como Owain Myfyr, buscaba recopilar y preservar la sabiduría, la poesía y la historia que durante mucho tiempo habían permanecido en frágiles formas manuscritas. Fue una labor minuciosa y apasionada, que se extendió durante años y requirió una inmensa fortuna personal, todo al servicio de iluminar el alma literaria de una nación.
El primer volumen, presentado en 1801, desplegó un vasto tapiz de la poesía galesa primigenia. Allí yacían los versos de los Cynfeirdd, los bardos primordiales, y los Gogynfeirdd, aquellos poetas que cantaron bajo el reinado de los príncipes galeses independientes, cuyas voces resonaron desde el siglo VI hasta el XIV. Fue un esfuerzo deliberado por presentar la esencia poética de Gales, un profundo testimonio del genio lírico que había florecido a lo largo de generaciones, con la singular excepción de Dafydd ap Gwilym, cuyas célebres obras ya se habían publicado.
Ese mismo año, el segundo volumen se adentró en el ámbito de la historia y la tradición antigua. En sus páginas se consagraron las venerables Tríadas Galesas, concisas agrupaciones de tres individuos, eventos o conceptos relacionados que ofrecían una perspectiva única del pensamiento y la tradición galeses primitivos. Junto a estas aparecieron las crónicas, incluyendo diversas versiones del *Brut y Brenhinedd* y el *Brut y Tywysogion*, que trazaban el linaje de reyes y príncipes, narrando la tumultuosa saga de los britanos y los galeses. Estos documentos en prosa proporcionaron una narrativa histórica fundamental, moldeando la comprensión de la tierra y su gente.
El volumen final, publicado en 1807, completó este ambicioso tríptico, abarcando literatura didáctica, leyes antiguas e incluso la notación de música tradicional. Presentaba la brújula moral y el marco legal que regían la sociedad galesa primitiva, junto con las mismas melodías que antaño llenaban sus salones y colinas. Esta amplia inclusión subrayaba la ambición integral de la colección: capturar no solo las palabras, sino la esencia misma de la civilización galesa tal como se registró a lo largo de los siglos.
Esta obra, publicada por la Sociedad de Gwyneddigion, se erigió como una de las primeras colecciones impresas de literatura galesa medieval, un referente para académicos y aficionados por igual. Se convirtió en una fuente indispensable para innumerables traductores, una ventana a un mundo hasta entonces accesible solo a través de manuscritos raros y dispersos. La visión era clara: forjar un vínculo tangible con un pasado glorioso, afirmando así una identidad galesa distintiva en la era moderna y contribuyendo a un creciente sentimiento de orgullo nacional.
Sin embargo, como ocurre con muchas grandes empresas históricas, esta colección no estuvo exenta de complejidades. Si bien Owen Jones dedicó sus recursos y pasión a su creación, con la ayuda editorial de William Owen Pughe, la inclusión de Edward Williams, más conocido como Iolo Morganwg, como recopilador de manuscritos, introdujo una controversia posterior. Algunas de las contribuciones de Morganwg, en particular ciertas series de las Tríadas y crónicas específicas, han sido identificadas como falsificaciones, entretejidas en la auténtica trama de los textos antiguos.
A pesar de estas revelaciones posteriores, la gran mayoría del material de estos volúmenes sigue siendo auténtico e invaluable. La magnitud y el meticuloso esfuerzo que supuso recopilar e imprimir tal cantidad de textos en galés, sin traducción, consolidaron su lugar como piedra angular de la historia literaria galesa. Constituye un poderoso testimonio de la inquebrantable dedicación de quienes buscaron salvaguardar y celebrar las antiguas voces de Gales, ofreciendo a las futuras generaciones una profunda conexión con su patrimonio perdurable.