Una experiencia de parto positiva es fundamental para la salud y el bienestar de la mujer, definida como aquella que cumple o supera sus expectativas personales y socioculturales, e incluye un bebé sano en un entorno seguro, con el apoyo emocional continuo de acompañantes y personal capacitado y compasivo. Esta visión sustenta un conjunto integral de recomendaciones para la atención intraparto, que va más allá de la mera supervivencia y busca garantizar que cada mujer prospere durante todo el proceso de parto. Estas directrices enfatizan la atención centrada en la mujer, reconociendo que la creciente medicalización del parto a menudo puede menoscabar la capacidad inherente de la mujer e impactar negativamente su experiencia.
Durante todo el trabajo de parto y el parto, la atención respetuosa a la maternidad es primordial. Esto significa que cada mujer recibe una atención que defiende su dignidad, privacidad y confidencialidad, libre de daños o maltrato, y que la empodera para tomar decisiones informadas con apoyo continuo. La comunicación efectiva, brindada de manera sencilla y culturalmente sensible, es esencial entre los profesionales de la salud y la mujer en trabajo de parto. Además, se recomienda encarecidamente la presencia de una persona de apoyo durante todo el trabajo de parto y el parto, para fomentar un entorno favorable para la parturienta.
Durante la primera etapa del trabajo de parto, se anima a las mujeres con bajo riesgo a consumir líquidos y alimentos por vía oral, manteniendo así su energía y comodidad. También se recomienda la movilidad y las posiciones erguidas para facilitar el proceso. No se aconseja la limpieza vaginal rutinaria con clorhexidina para prevenir infecciones. Para evaluar la progresión del trabajo de parto en mujeres con bajo riesgo, se recomiendan los tactos vaginales cada cuatro horas. No se recomienda la cardiotocografía continua para evaluar el bienestar fetal en mujeres embarazadas sanas con trabajo de parto espontáneo; en su lugar, se sugiere la auscultación intermitente de la frecuencia cardíaca fetal.
A medida que avanza el trabajo de parto, las mujeres que soliciten alivio del dolor deben tener acceso a opciones como la analgesia epidural, según sus preferencias. Sin embargo, no se recomienda el alivio del dolor específicamente para prevenir retrasos o reducir la necesidad de inducción. Prácticas como la amniotomía aislada o un paquete de cuidados para el manejo activo del trabajo de parto no se recomiendan únicamente para prevenir la prolongación del parto.
La atención inmediata tanto para el recién nacido como para la madre después del parto es crucial. Tras un parto vaginal sin complicaciones en un centro de salud, se recomienda que las madres y los recién nacidos sanos permanezcan en el centro durante al menos 24 horas para recibir la atención posnatal esencial.
Estas recomendaciones no son específicas de ningún país o región, reconociendo la diversidad de los sistemas de salud a nivel mundial. Su objetivo es servir como un paquete de atención integral, basado en la evidencia, que oriente las políticas de salud y los protocolos clínicos nacionales y locales. La meta final es empoderar a las mujeres para que accedan a la atención centrada en la mujer que desean y necesitan, fundamentada en un enfoque basado en los derechos humanos y brindada por profesionales de la salud amables, competentes y motivados en entornos con recursos adecuados.