Desde los humildes comienzos de un joven que conoció las dificultades de la precariedad económica, dejando su natal A Coruña para ir a las lejanas costas de Buenos Aires y luego a Burdeos, una profunda visión comenzó a echar raíces. Ánxel Casal, impulsado por un compromiso inquebrantable con su tierra, regresó a Galicia, trayendo consigo no solo la experiencia de un obrero, sino también el floreciente sueño de un arquitecto cultural. Sus primeros años estuvieron marcados por una ferviente dedicación a las Irmandades da Fala, donde defendió la lengua gallega, llegando incluso a fundar una de las primeras escuelas que la impartían, sentando así las bases de un despertar cultural.
En 1920 contrajo matrimonio con María Miramontes, una unión que trascendió lo personal y se adentró en lo profesional. Juntos, superaron los retos de establecer un pequeño taller textil, pero la verdadera vocación de Casal residía en la palabra impresa. En 1924, llegó un momento crucial con la fundación de Editorial Lar, en colaboración con Leandro Carré Alvarellos. Esta iniciativa marcó el verdadero origen de la novela gallega, dando como resultado una exitosa colección de relatos mensuales que rápidamente cosechó gran popularidad, demostrando un gran interés por la literatura en lengua gallega.
El éxito de Lar allanó el camino para una empresa aún más ambiciosa. En 1927, Casal fundó Editorial Nós, una editorial independiente que se convertiría en sinónimo del florecimiento de la cultura gallega moderna. De sus imprentas surgieron publicaciones vitales como el periódico «A Nosa Terra» y la influyente «Revista Nós», que sirvieron de crisol para el pensamiento, la literatura y el arte gallegos. La dedicación de Casal iba más allá de la mera impresión; elaboraba meticulosamente ediciones que, estéticamente, se situaban a la altura de las mejores publicaciones europeas de la época, asegurando que las obras gallegas no solo fueran accesibles, sino también bellamente presentadas.
Su incansable labor proporcionó a Galicia una infraestructura editorial estable y sofisticada, un pilar fundamental para una cultura que se esforzaba por afirmar su identidad a través de su propia lengua. Publicó las obras esenciales de las Irmandades da Fala, la Generación Nós y el Seminario de Estudios Galegos, integrando en sus publicaciones los innovadores diseños e ilustraciones del movimiento de renovación artística gallega. Fue un periodo de intensa efervescencia intelectual y artística, y Casal se situó en el centro de la misma, figura clave en la configuración del discurso público sobre el nacionalismo y la literatura gallega.
Más allá del mundo editorial, Casal fue un activista político profundamente comprometido. Militante del Partido Galeguista desde su fundación, su dedicación a la autodeterminación de Galicia fue inquebrantable. Su compromiso político culminó con su elección como alcalde de Santiago de Compostela en febrero de 1936, testimonio de su prestigio dentro de la comunidad y de su visión de una Galicia autónoma. Como alcalde, continuó impulsando iniciativas republicanas, gallegas y sindicalistas, llegando incluso a promover la formación de la Asociación de Escritores de Galicia.
Se convirtió en una figura clave en la promoción del Estatuto de Autonomía de Galicia, coordinando activamente la propaganda y la infraestructura para la campaña del referéndum, volcando toda su energía en la realización de un sueño largamente anhelado por su país. Sin embargo, la promesa de autonomía y la vibrante escena cultural que con tanto esmero había contribuido a construir se vieron truncadas trágicamente. El golpe militar de julio de 1936 sumió a España en la guerra civil y puso un final brutal a la vida y obra de Ánxel Casal.
Fue arrestado tras el levantamiento, y su huida a Vilantime resultó ser solo un respiro temporal. En agosto de 1936, Ánxel Casal, el editor que había dado voz a una nación, el político que luchó por su futuro, fue ejecutado. Su legado, sin embargo, perduró, testimonio de su profunda contribución a la cultura gallega, un conjunto de libros e ideas que continuaron alimentando el espíritu de un país incluso en sus momentos más oscuros.