Christine
de Stephen King
7.72 / 10 270 mil valoraciones
- Idioma
- Inglés
- Publicación
- 2016
- Editorial
- Turtleback
- Páginas
- 736
- ISBN
- 9780606389297
En el ficticio suburbio de Libertyville, Pensilvania, el marginado del instituto Arnie Cunningham descubre un Plymouth Fury rojo y blanco de 1958 en mal estado a la venta. A pesar de su estado oxidado, Arnie se siente atraído por el coche, al que llama Christine, y comienza una meticulosa restauración. Cuando Christine vuelve a su estado original, Arnie sufre una transformación dramática, abandonando su actitud torpe por una nueva confianza que raya en la arrogancia y la crueldad.
El mejor amigo de Arnie, Dennis Guilder, y su novia, Leigh Cabot, se preocupan cada vez más por los inquietantes cambios de personalidad de Arnie y por la capacidad aparentemente sobrenatural de Christine para repararse a sí misma después de sufrir un daño. Empiezan a sospechar que Christine es algo más que un simple automóvil: alberga un espíritu malévolo que se apodera de su propietario y desata el terror sobre cualquiera que lo amenace o se interponga en su camino. Esta historia profundiza en el poder destructivo de la obsesión y en el lado oscuro de la naturaleza humana, y desafía al lector a enfrentarse a la posibilidad de que el mal resida en los lugares más inesperados.
El mejor amigo de Arnie, Dennis Guilder, y su novia, Leigh Cabot, se preocupan cada vez más por los inquietantes cambios de personalidad de Arnie y por la capacidad aparentemente sobrenatural de Christine para repararse a sí misma después de sufrir un daño. Empiezan a sospechar que Christine es algo más que un simple automóvil: alberga un espíritu malévolo que se apodera de su propietario y desata el terror sobre cualquiera que lo amenace o se interponga en su camino. Esta historia profundiza en el poder destructivo de la obsesión y en el lado oscuro de la naturaleza humana, y desafía al lector a enfrentarse a la posibilidad de que el mal resida en los lugares más inesperados.
Temas
- Literature & Fiction
- Genre Fiction
- Horror
- Mystery, Thriller & Suspense
- Thrillers & Suspense
- Suspense
- Subjects
- Literary
- Action & Adventure
- Fantasy
- Science Fiction & Fantasy
- Epic
- Historical
- Self Service
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- Mystery
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- Supernatural
- Large type books
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- American literature
- TV, Movie, Video Game Adaptations
- FICTION
- Teenagers
- Automobiles
- Fiction, horror
Edición original
ChristinePublicado originalmente en 1983 Inglés Viking Books
Otras ediciones (42)
Escuchar el resumen Resumen narrado
En el verano de 1978, en los tranquilos suburbios de Libertyville, Pensilvania, Arnie Cunningham, de diecisiete años, era un paria clásico: un poco nerd, acosado y sin confianza en sí mismo. Su mejor amigo, Dennis Guilder, un popular jugador de fútbol americano, solía ser su protector. Una tarde sofocante, la vida de Arnie dio un giro irreversible al ver un destartalado Plymouth Fury de 1958 en venta. A pesar de su chasis oxidado, parabrisas agrietado y estado general de deterioro, Arnie se sintió instantáneamente, inexplicablemente, enamorado. El dueño del coche, un anciano amargado llamado Roland D. LeBay, hablaba del coche, al que llamaba Christine, con una posesividad inquietante, insinuando una oscura historia. Dennis sintió una inmediata y profunda inquietud que emanaba del vehículo, una escalofriante premonición que Arnie ignoró obstinadamente. Arnie invirtió sus escasos ahorros y cada momento libre en restaurar a Christine, a menudo en el taller de mala reputación de Will Darnell. A medida que el coche perdía poco a poco el óxido y las abolladuras, reluciendo de nuevo con su pintura blanca sobre rojo, Arnie experimentó una transformación aterradora. Su acné desapareció, su postura se enderezó y una nueva y agresiva confianza reemplazó su tímido comportamiento. Empezó a hablar con el vocabulario crudo y cínico de LeBay y a adoptar sus modales, llegando incluso a desarrollar una dolencia de espalda que requirió un aparato ortopédico, igual que el que LeBay había sufrido. Quedó claro que Christine no era solo un coche, sino una entidad maligna que poseía a Arnie e influía en todos sus movimientos; su naturaleza siniestra provenía del propio espíritu oscuro de LeBay y de tragedias pasadas, incluyendo la muerte de su hija y su esposa dentro del coche.
Dennis observó con horror cómo su amigo se dejaba dominar por Christine, volviéndose cada vez más hostil hacia cualquiera que cuestionara su obsesión o criticara el coche. Arnie incluso encontró novia, la bella Leigh Cabot, pero los celos de Christine se hicieron palpables. Durante una cita, Leigh casi se atraganta con una hamburguesa en el coche, un incidente que la dejó profundamente conmocionada y convencida de la maldad de Christine. El coche, aparentemente vivo, se reparaba milagrosamente tras cualquier daño; incluso el odómetro daba marcha atrás, una escalofriante inversión del tiempo.
La maldad se intensificó. Una banda de abusadores, liderada por Buddy Repperton, quien había atormentado a Arnie, vandalizó a Christine, rompiendo sus ventanas y dejándola destrozada. Pero Christine, con la ayuda inconsciente de Arnie, se recompuso y se embarcó en una aterradora ola de venganza. Uno a uno, los abusadores encontraron finales espantosos e inexplicables, atropellados por un impecable Plymouth Fury de 1958 que desaparecía sin dejar rastro después de cada asesinato, solo para reaparecer en perfecto estado. El detective Rudy Junkins investigó, y empezó a sospechar de Arnie, a pesar de sus coartadas aparentemente irrefutables.
Leigh, asqueado por la transformación de Arnie y aterrorizado por Christine, rompió con él, encontrando consuelo y una conexión cada vez mayor con Dennis. Arnie, impulsado por los celos de Christine, descubrió su creciente relación y su ira se intensificó. El poder destructivo del coche se extendió a la propia familia de Arnie: su padre murió por intoxicación con monóxido de carbono, y su madre y él mismo fallecieron en un terrible accidente de carretera. Los testigos sugirieron que Arnie había estado luchando contra el espíritu de LeBay por el control de Christine justo antes del fatal accidente, lo que insinuaba un momento de resurgimiento de su antiguo yo.
Convencidos de que Christine no se detendría ante nada, Dennis y Leigh idearon un plan desesperado para destruir el coche de una vez por todas. Atrajeron a Christine al garaje de Darnell y, usando un camión cisterna, la destrozaron brutalmente, aplastando sus restos hasta convertirlos en un cubo. Mientras el metal crujía y chirriaba bajo la inmensa presión, Dennis juró haber visto la figura espectral de LeBay intentando intervenir, un último y escalofriante testimonio del perdurable espíritu maligno del coche. La experiencia dejó a Dennis y Leigh con cicatrices, pero creían que el horror había terminado. Sin embargo, años después, Dennis aún albergaba una inquietud persistente, una escalofriante sospecha de que la maldad de Christine no había sido completamente erradicada y de que el espíritu maligno del Plymouth Fury de 1958 aún podría estar ahí fuera, buscando su venganza final.
Dennis observó con horror cómo su amigo se dejaba dominar por Christine, volviéndose cada vez más hostil hacia cualquiera que cuestionara su obsesión o criticara el coche. Arnie incluso encontró novia, la bella Leigh Cabot, pero los celos de Christine se hicieron palpables. Durante una cita, Leigh casi se atraganta con una hamburguesa en el coche, un incidente que la dejó profundamente conmocionada y convencida de la maldad de Christine. El coche, aparentemente vivo, se reparaba milagrosamente tras cualquier daño; incluso el odómetro daba marcha atrás, una escalofriante inversión del tiempo.
La maldad se intensificó. Una banda de abusadores, liderada por Buddy Repperton, quien había atormentado a Arnie, vandalizó a Christine, rompiendo sus ventanas y dejándola destrozada. Pero Christine, con la ayuda inconsciente de Arnie, se recompuso y se embarcó en una aterradora ola de venganza. Uno a uno, los abusadores encontraron finales espantosos e inexplicables, atropellados por un impecable Plymouth Fury de 1958 que desaparecía sin dejar rastro después de cada asesinato, solo para reaparecer en perfecto estado. El detective Rudy Junkins investigó, y empezó a sospechar de Arnie, a pesar de sus coartadas aparentemente irrefutables.
Leigh, asqueado por la transformación de Arnie y aterrorizado por Christine, rompió con él, encontrando consuelo y una conexión cada vez mayor con Dennis. Arnie, impulsado por los celos de Christine, descubrió su creciente relación y su ira se intensificó. El poder destructivo del coche se extendió a la propia familia de Arnie: su padre murió por intoxicación con monóxido de carbono, y su madre y él mismo fallecieron en un terrible accidente de carretera. Los testigos sugirieron que Arnie había estado luchando contra el espíritu de LeBay por el control de Christine justo antes del fatal accidente, lo que insinuaba un momento de resurgimiento de su antiguo yo.
Convencidos de que Christine no se detendría ante nada, Dennis y Leigh idearon un plan desesperado para destruir el coche de una vez por todas. Atrajeron a Christine al garaje de Darnell y, usando un camión cisterna, la destrozaron brutalmente, aplastando sus restos hasta convertirlos en un cubo. Mientras el metal crujía y chirriaba bajo la inmensa presión, Dennis juró haber visto la figura espectral de LeBay intentando intervenir, un último y escalofriante testimonio del perdurable espíritu maligno del coche. La experiencia dejó a Dennis y Leigh con cicatrices, pero creían que el horror había terminado. Sin embargo, años después, Dennis aún albergaba una inquietud persistente, una escalofriante sospecha de que la maldad de Christine no había sido completamente erradicada y de que el espíritu maligno del Plymouth Fury de 1958 aún podría estar ahí fuera, buscando su venganza final.
Lo que dicen otros lectores
Los críticos suelen elogiar Christine, de Stephen King, por su narrativa altamente entretenida y llena de suspense, y a menudo la describen como una experiencia emocionante que es difícil de dejar. Se destaca la maestría narrativa de King, ya que logra que el concepto improbable de un vehículo sensible o poseído resulte creíble y convincente. Muchos consideraron que el desarrollo de los personajes era sólido, en particular la compleja transformación del personaje central, lo que llevó a una profunda implicación por parte del lector. Más allá de sus elementos de terror, el libro es elogiado por explorar temas profundos como la amistad, la madurez, la obsesión, el deseo y las complejidades de las relaciones humanas. El escenario de los años 70, rico en referencias a la cultura pop y al rock and roll, contribuye a crear una atmósfera vívida y nostálgica, realzada por la prosa íntima y detallada de King, y algunos lo califican como una «obra maestra fría como el hielo».
A pesar de sus puntos fuertes, Christine recibe críticas notables, principalmente en relación con su extensión. Muchos críticos consideraron que el libro era excesivamente largo o «inflado» para su premisa, y que algunas secciones tendían a alargarse. En comparación con otras obras de King, a veces se describe como «normal» o «no es su mejor obra», y algunos consideran que carece del «ajuste» meticuloso o de la resonancia temática más profunda que se encuentra en sus novelas más aclamadas. El concepto central de un coche asesino o embrujado, aunque King lo hace creíble, sigue siendo considerado por algunos como intrínsecamente ridículo, absurdo o cursi. Mientras que algunos lo encuentran aterrador, otros consideran que los elementos de terror son «suaves» o que ciertos sustos resultan involuntariamente cómicos. Además, algunos personajes se perciben como insulsos o poco desarrollados, y ciertas decisiones narrativas, como los cambios de perspectiva, se consideran en ocasiones confusas o problemáticas. Algunos críticos también sugirieron que la adaptación cinematográfica podría incluso superar al libro. En general, Christine presenta una experiencia de lectura mixta, situándose a menudo en el nivel medio de la extensa bibliografía de Stephen King. Aunque puede que no alcance las cotas de sus clásicos indiscutibles, se considera un buen ejemplo de su capacidad para mezclar el drama humano con elementos sobrenaturales, ofreciendo entretenimiento puro. Esta novela está especialmente recomendada para los fans acérrimos de Stephen King que aprecian su estilo único y están familiarizados con su obra. También resultará atractiva para los lectores que disfrutan de las historias de madurez, las narrativas centradas en la amistad y la obsesión, y aquellos que aprecian un fuerte sentido de la nostalgia y la cultura pop de los años 70. Sin embargo, debido a su aparente longitud y a la recepción mixta que ha tenido, puede que no sea el punto de partida ideal para los recién llegados a la obra de King.
A pesar de sus puntos fuertes, Christine recibe críticas notables, principalmente en relación con su extensión. Muchos críticos consideraron que el libro era excesivamente largo o «inflado» para su premisa, y que algunas secciones tendían a alargarse. En comparación con otras obras de King, a veces se describe como «normal» o «no es su mejor obra», y algunos consideran que carece del «ajuste» meticuloso o de la resonancia temática más profunda que se encuentra en sus novelas más aclamadas. El concepto central de un coche asesino o embrujado, aunque King lo hace creíble, sigue siendo considerado por algunos como intrínsecamente ridículo, absurdo o cursi. Mientras que algunos lo encuentran aterrador, otros consideran que los elementos de terror son «suaves» o que ciertos sustos resultan involuntariamente cómicos. Además, algunos personajes se perciben como insulsos o poco desarrollados, y ciertas decisiones narrativas, como los cambios de perspectiva, se consideran en ocasiones confusas o problemáticas. Algunos críticos también sugirieron que la adaptación cinematográfica podría incluso superar al libro. En general, Christine presenta una experiencia de lectura mixta, situándose a menudo en el nivel medio de la extensa bibliografía de Stephen King. Aunque puede que no alcance las cotas de sus clásicos indiscutibles, se considera un buen ejemplo de su capacidad para mezclar el drama humano con elementos sobrenaturales, ofreciendo entretenimiento puro. Esta novela está especialmente recomendada para los fans acérrimos de Stephen King que aprecian su estilo único y están familiarizados con su obra. También resultará atractiva para los lectores que disfrutan de las historias de madurez, las narrativas centradas en la amistad y la obsesión, y aquellos que aprecian un fuerte sentido de la nostalgia y la cultura pop de los años 70. Sin embargo, debido a su aparente longitud y a la recepción mixta que ha tenido, puede que no sea el punto de partida ideal para los recién llegados a la obra de King.
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