Una neblina suele flotar entre el mundo de la vigilia y el reino de los sueños, un espacio liminal donde las formas se transforman y la lógica se retuerce. Es desde este umbral de la conciencia que se despliega una historia, un cuento de hadas futurista impregnado de los ecos del pensamiento feminista del siglo XIX y una vibrante y queer lucidez pospandémica. No se trata de una simple narración, sino de una fabulación, un tapiz tejido con lo inconsciente, donde lo familiar se transforma en lo profundamente extraño.
El viaje comienza con el recuerdo persistente de una transición viral, un eco de la mujer rata en ciernes que una vez recorrió el tejido de la existencia. Esa transformación, un profundo desmoronamiento y reconstrucción de la identidad, preparó el escenario para la aventura actual. Ahora, en el corazón de las majestuosas montañas Dolomitas, un colectivo conocido como los Gritta emprende un retiro. Son un grupo de artistas, buscadores de significado y creadores de mundos, unidos por una sensibilidad compartida y una comprensión tácita de las fronteras difusas entre el yo y el otro.
Su camino los lleva hasta Roberta, la peculiar guardiana de las llaves, y su extraordinario establecimiento: el Café Arcadia. No se trata de un café cualquiera, sino de una catedral de otro mundo, cuya inmensidad rebosa de voluminosos aforismos que flotan en el aire como antiguos conjuros. Sirve como refugio de archivo y como homenaje perdurable al arte de la narración benjaminiana, un lugar donde las historias no solo se relatan, sino que se reviven, donde el tiempo mismo parece ondular y plegarse.
Dentro de los sagrados y oníricos confines del Café Arcadia, los Gritta se encuentran interactuando con Roberta, cuya presencia es tan enigmática como el espacio que habita. Aquí, las identidades son fluidas, y los personajes oníricos que pueblan esta narrativa son amalgamas complejas, con edades, sexos, géneros y fenotipos que cambian como la arena. La línea entre la realidad vivida y la realidad alucinatoria se desdibuja, creando un paisaje especulativo donde todo, absolutamente todo, es posible.
A medida que los artistas de Gritta profundizan en los misterios del Café Arcadia y la sabiduría que ofrece Roberta, se enfrentan a la intrincada interacción entre la política personal y las prácticas artísticas activistas. El ambiente está impregnado de una atención surrealista al color, al profundo peso de la vida y la muerte, y al delicado equilibrio entre la ligereza y la pesadez. Cada encuentro, cada aforismo susurrado, sirve para profundizar su comprensión de un mundo en constante cambio, un mundo donde la condición posthumana no es un futuro lejano, sino una realidad inmediata y vivida.
Esta experiencia en desarrollo es un testimonio de hibridez y transindividualidad, una exploración feminista punk de lo que significa existir al límite de las categorías establecidas. Es una historia narrada con los vibrantes matices de los sueños lúcidos, donde lo inesperado es la norma y el acto de devenir es una representación constante y estimulante. Los Gritta, a través de su relación con Roberta y la mágica inmensidad de su café, se ven inmersos en una narrativa más amplia, una que desafía la percepción y celebra el potencial ilimitado de la existencia especulativa.