El declive del sistema de estudios a finales de la década de 1960 dio paso a una nueva era, a menudo audaz, en el cine estadounidense, un periodo reconocido hoy como el inicio del Nuevo Hollywood. Esta colección de ensayos académicos profundiza en el corazón de esa década tumultuosa, reevaluando las películas de la década de 1970 no como una "generación perdida", sino como un momento fundamental sin el cual no habrían surgido los paisajes cinematográficos de Francis Coppola, Steven Spielberg, Robert Zemeckis, Tim Burton o Quentin Tarantino. Traza un recorrido por la evolución de las percepciones de esta época, revelando cómo estas películas, antes menospreciadas, se han convertido en referentes para el nuevo talento directorial y en clásicos de culto para los cinéfilos de todo el mundo.
El viaje a este "cine impuro" comienza con una exploración de su contexto histórico, reconociendo las convulsiones sociales en Estados Unidos que fueron esenciales para su surgimiento. La década de 1970 marcó el fin de la estructura narrativa dual del Hollywood clásico, donde las tramas románticas y de misión solían encontrar resoluciones complementarias. En cambio, el Nuevo Hollywood presentó narrativas donde las vertientes personales y políticas chocaban con violentas repercusiones, dejando al público con reacciones más ambiguas e incómodas. Fue una época en la que el cine tenía un gran impacto, una década marcada por una singular polinización cruzada entre la producción convencional y alternativa, influenciada por la cultura del cine experimental neoyorquino y la cinefilia europea.
Dentro de este contexto, el libro destaca la "generación de la explotación", demostrando cómo las películas marginales a menudo surgieron del olvido y cómo el crisol de culturas de los sesenta influyó profundamente en la producción cinematográfica. El libro abarca un amplio espectro, analizando no solo las obras ampliamente estudiadas de autores como Martin Scorsese, Robert Altman y Francis Coppola, sino también películas y cineastas a menudo ignorados en otros estudios sobre el Nuevo Hollywood. Esto incluye un recorrido fascinante por las carreras de figuras como Monte Hellman, un análisis profundo de *Wanda* de Barbara Loden y el análisis de Adrian Martin sobre *Fingers* de James Toback, junto con exploraciones de las contribuciones de Roger Corman a este período crucial.
Los ensayos examinan meticulosamente las singulares sensibilidades artísticas que acercaron al cine estadounidense a sus homólogos europeos, enfatizando un giro hacia un cine de gestos y cuerpo, donde el ímpetu de la acción a menudo cedía terreno a los momentos de fisicalidad. Esta época presenció un profundo cuestionamiento del sueño americano, con temas que reflejaban problemas socioculturales y que a menudo se centraban en la posible falta de sentido de su búsqueda. Las películas de este período se caracterizaron por técnicas innovadoras, una estética cruda y una sensibilidad moderna, presentando con frecuencia contenido que fusionaba géneros y trascendía fronteras, retratando algo más cercano a la vida real.
En definitiva, esta reevaluación plantea que el Nuevo Hollywood de la década de 1970 fue un periodo de extraordinarias contradicciones: una era donde un cine de autor estéticamente experimental y con conciencia social coexistió con los primeros atisbos de la mentalidad de las superproducciones. Si bien el auge de películas como *Star Wars* hacia finales de la década marcó un cambio crucial en el discurso público y el cine popular, señalando potencialmente el fin de esta "última gran producción cinematográfica estadounidense", su legado es innegable. Las bases sentadas por estos directores, su disposición a desafiar las normas estancadas y su espíritu independiente siguen resonando, proporcionando un referente para juzgar la estética del cine estadounidense posterior e influyendo en las generaciones venideras de cineastas.